MI AVENTURA DE SER DOCENTE
Atrás ha quedado el “academicismo tradicional”, en donde el maestro era “el experto” o “el sabe lo todo”, al que no podía equivocarse, y si lo hacía, no podía juzgarse ni corregirse ya que siempre tenía la razón. Hoy en día la forma de aprender, se está volviendo libre, divertida, significativa y colectiva, en donde activamente participan estudiantes y docentes. No cabe duda que la educación, afortunadamente está dando giros importantes. Bien dice un proverbio chino; “El centro de trabajo no tiene porqué ser una fuente de obligación, si no de satisfacción” bien sea para profesores o para alumnos. No basta con tener diariamente a alumnos con nosotros sin tener objetivos claros, hay que formarlos como dice Esteve, para comprenderse a sí mismos y a entender, reflexionar y proponer sobre el mundo que les rodea. En resumen nuestro papel de docente es ser el maestro de la humanidad.
Desde luego el ser docente no es tarea fácil y eso nos lo han recalcado muchas veces, sin embargo debemos comenzar con revisarnos como persona, cómo somos en realidad, cuáles son nuestras actitudes no solo frente a nuestro quehacer cotidiano en las aulas, sino frente a la vida, nuestros pensamientos, nuestros sueños, cómo logramos las metas que nos trazamos y como transmitimos todo ello a nuestros estudiantes. A menudo nos quejamos de las carencias en lugar de buscar las alternativas de solución. Esas actitudes y valores positivos debemos de fortalecer y promover en los alumnos. Primero debemos estar muy bien motivados para después motivar a los que nos rodean.
Yo generalmente me encuentro con varias dificultades durante mi práctica docente, desde espacios no adecuados, hasta insuficiente tecnología para impartir de mejor calidad mis clases, sin embargo se tiene que ser lo más eficiente posible con lo que se tiene a la mano. Pero entiendo ahora que eso no lo es todo, hoy en día necesitamos hacer a la educación un espacio de convivencia, de alegría, de escuchar y opinar, de construir conocimientos nuevos en base a conocimientos previos, de discernir y de acordar. El papel entonces de nosotros los docentes es servir de guía, de motivador y de interlocutor entre los conocimientos comunitarios y universales y los alumnos.
Antes me acuerdo que nos calificaban de manera muy fría, es decir, con lo que obtuvieras en tu examen escrito, eso, -según creencias de esos tiempos-, reflejaba todo tu rendimiento académico. Hoy en día ya no es posible medir así los conocimientos de los estudiantes, tal como lo enmarca la nueva reforma curricular de la RIEMS, es imprescindible evaluar de manera integral: lo actitudinal, lo conceptual (factico) y lo procedimental. Solo así lograremos evaluar realmente el proceso formativo que va llevando el alumno dentro de la escuela.
Desde luego el ser docente no es tarea fácil y eso nos lo han recalcado muchas veces, sin embargo debemos comenzar con revisarnos como persona, cómo somos en realidad, cuáles son nuestras actitudes no solo frente a nuestro quehacer cotidiano en las aulas, sino frente a la vida, nuestros pensamientos, nuestros sueños, cómo logramos las metas que nos trazamos y como transmitimos todo ello a nuestros estudiantes. A menudo nos quejamos de las carencias en lugar de buscar las alternativas de solución. Esas actitudes y valores positivos debemos de fortalecer y promover en los alumnos. Primero debemos estar muy bien motivados para después motivar a los que nos rodean.
Yo generalmente me encuentro con varias dificultades durante mi práctica docente, desde espacios no adecuados, hasta insuficiente tecnología para impartir de mejor calidad mis clases, sin embargo se tiene que ser lo más eficiente posible con lo que se tiene a la mano. Pero entiendo ahora que eso no lo es todo, hoy en día necesitamos hacer a la educación un espacio de convivencia, de alegría, de escuchar y opinar, de construir conocimientos nuevos en base a conocimientos previos, de discernir y de acordar. El papel entonces de nosotros los docentes es servir de guía, de motivador y de interlocutor entre los conocimientos comunitarios y universales y los alumnos.
Antes me acuerdo que nos calificaban de manera muy fría, es decir, con lo que obtuvieras en tu examen escrito, eso, -según creencias de esos tiempos-, reflejaba todo tu rendimiento académico. Hoy en día ya no es posible medir así los conocimientos de los estudiantes, tal como lo enmarca la nueva reforma curricular de la RIEMS, es imprescindible evaluar de manera integral: lo actitudinal, lo conceptual (factico) y lo procedimental. Solo así lograremos evaluar realmente el proceso formativo que va llevando el alumno dentro de la escuela.
Buen día
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con la parte donde dice que tenemos que revisar nuestro contexto para saber que hacer y como planear nuestras clases. estos nos hará docentes humanistas y con mayor éxito en nuestras clases.
Es importante profesor aclarar que no debemos confundir humanismo con paternalismo, no digo que usted lo confunda pero el tener claro estos términos nos ayudan tener mas éxito en clase.
Saludo cordial
Atte. Juan Pablo Vásquez
Estoy de acuerdo de las necesidades tecnologicas que sufren la mayor parte de las escuelas en mexico pero para mi no es cuetion de los recuersos tecnologicos si no es cuestion de de actitud de los docente y de la propia cultura mexicana que yo veo que ahi radica el problema, un claro ejemplo es cuba que no tienen suficientes recursos para tener una disque educacion de calidad, sin embrgo es el que esta en primer lugar en educacion en america latina.
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